
Anoche me dije a mí misma: - Ya es hora de que disfrutes un poquito con lo que te gusta-
Básicamente a mí me encanta ir a conciertos y llevo una temporada (muy larga para mí) que no puedo hacerlo. Sin ir más lejos, en una semana me había perdido tres conciertos de O' Carolan, uno de música brasileña (con Gilberto Gil entre otros), un espectáculo de Mayumaná y uno de Olga Román. Vaya tela.
Pero ayer ya no podía más. El horario era el mejor: Después de visitar a Leles (my mom) la media horica que nos dejan y no muy lejos... o sí. Bueno, eso daba igual.
Reencuentro con un colega del centro de menores, compañero y amigo en momentos inolvidables y el clan familiar de Extremaña (Candela) casi al completo. Incluso Marco, un niño de 20 días que dormía como un bendito.
Y el concierto fue genial. Empezaron
Symen, un grupo madrileño que nos fue metiendo en ambiente. Después
O'Carolan, que ya nos dejaron flipados con temas nuevos e incluso con una versión de una canción de The Christians que por supuesto resultó ser una canción tradicional irlandesa (lo que hace la incultura). Pero para mí el plato fuerte fue
Fred Morrison que acompañado por dos tíos de un grupo cuyo nombre no recuerdo (ya he dicho que mi incultura es bastante extensa) y por su pelo -peluca- casi logran que termine bailando pese a estar coja, manca y de todo. El del bodhran, nos hizo un solo que casi morimos allí mismo y el guitarrista se quedó con los brazos destrozados fijo.
Lo de anoche fue una delicia. Por fin, logré pasar una noche como a mí me gusta: Escuchando música.