domingo, 27 de diciembre de 2009

Des "ahogada".


En las últimas semanas he comenzado a escribir posts que luego dejaba a medias. Unas veces porque no me convencía lo que decía (eso es malo no, lo siguiente) y otras porque decía cosas muy bestias que podrían leer alguno de los aludidos. Y aunque el espíritu navideño que llevo dentro recorre parte de mi cerebro para instalarse en mi nariz, he decidido no echar más leña al fuego, más que nada por si me quemo.

Ésta es una Navidad rara y no desfasa mucho de mi historial navideño. Estoy con la persona que más quiero y por ello me siento bien, pero como siempre, nos dañan cosas ajenas a nuestra voluntad. Situaciones difíciles para las dos, personas sin corazón...y ese maldito y poderoso caballero que es Don Dinero. Si no fuera porque mi madre se recupera de una operación a pecho descubierto, para rato estábamos mi pareja y yo sufriendo el frío desalentador de nuestras casas. Con mucho o con poco nos habríamos fugado a tierras más cálidas, con más amor que ofrecer y menos daño que hacer. Puede que aún así la sombra fuera demasiado alargada, pero estaríamos refugiadas al lado de una ventanita por la que salieran los rayos de luz.

Así que a todos aquellos que aun siendo conscientes, hacen daño porque es su afición preferida, que les den. Al año que viene yo no trago, lo digo en serio. Ni en un sentido ni en otro. Al año que viene las cosas serán más fáciles porque ya no me pillarán desprevenida. Y pienso ser feliz, le pese a quien le pese.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Felicidades mi niña. Te quiero.


Canto l'amor
per dir-te com em plau l'atzar
que m'ha dut fins a tu
camins enllà.

Jo no et sabia i cap espai de mi
no em duia a creure en altres fites
que aquelles que deixaven
amb pas de vell astut i greu,
un llunyà senyal del temps
dibuixant damunt la neu
que el cor no pot
llançar ni refusar
perquè és l'eterna ruta de viure i d'estimar.
Tot era buit de mar i de perfum,
tot eren platges de miratge i fum,
com una estranya
llum esperada
que encén els ulls només un sol instant
més enllà dels càntics
que potser diuen altres coses
però són com un mirall opac,
lluny de tot,
lluny de l'esperança
de fer vibrar els sentits amb força
per convertir el desig en sang.
Vent i misteri
que el temps s'endú...

Canto l'amor
per dir que ara que t'he trobat
tot és sol i camí
que vull cantar.

L'ombra dels anys ja no em farà cap por
perquè de tu me'n ve la força
que res no podrà tòrcer
perquè és la veu d'algú que creu
que l'esforç més temptador
és el viure en la claror
dels ulls oberts
al foc que fa més clar
el risc de compartir-se
i el risc de somiar.
Tot serà goig de tu ara que els cors
bateguen junts sense cap llei d'esforç
i amb mans i boca
teixim la història
que ens mantindrà per sempre més units
sense la recança
del que hem deixat mentre ens buscàvem
per l'ample mar de tantes nits,
pell amb pell,
veu amb veu que clama
per un amor que no refusi
cap esperança i cap desig.
El temps ens crida,
tot és futur...

Canto l'amor
a l'ombra del meu somni encès...



Canto al amor
para decirte cómo me complace el azar
que me ha traído hasta ti
más allá de todos los caminos.

Y ni yo sabía de ti y ninguno de mis espacios
me llevaba a creer en otras señas
que aquellas que dejaban
con paso de viejo astuto y grave
una lejana señal del tiempo
dibujando sobre la nieve
que el corazón no puede
tirar ni rehusar
porque es la eterna ruta de vivir y amar.
Todo estaba vacío de mar y perfumes,
todo eran playas de espejismos y humo,
como una extraña
luz esperada
que enciende los ojos un solo instante
más allá de los cánticos
que quizá digan otras cosas
pero son como un espejo opaco,
lejos de todo,
lejos de la esperanza
de quien hace vibrar con fuerza los sentidos
y convierte el deseo en sangre.
Viento y misterio
que el tiempo se lleva...

Canto al amor
para decir que ahora que te he encontrado
todo es sol y camino
que quiero cantar.

La sombra de los años ya no me dará ningún miedo
porque de ti me viene la fuerza
que nada podrá torcer
porque es la voz de alguien que cree
que el esfuerzo más tentador
es el de vivir en la claridad
de los ojos abiertos
al fuego que vuelve más claro
el riesgo de compartirse
y el riesgo de soñar.
Todo será gozo de ti ahora que los corazones
laten juntos sin ley ni esfuerzo
y con manos y boca
tejemos la historia
que nos mantendrá siempre más unidos
sin la pesadumbre
de lo que hemos dejado mientras nos buscábamos
por el ancho mar de tantas noches,
piel contra piel
voz contra voz que clama
por un amor que no rehuse
esperanza ni deseo.
El tiempo nos llama,
todo es futuro...

Canto al amor
a la sombra de mi sueño encendido...

martes, 24 de noviembre de 2009

jueves, 12 de noviembre de 2009

40 años no es nada...


Esta semana se han cumplido 40 años del comienzo de Sesame Street. Barrio Sésamo (el ejpañol) empezó un poco más tarde, en concreto hace 33 años. Ese programa es mi infancia, es inevitable sonreír cuando recuerdo cómo, cada tarde, con la merienda, me sentaba en el suelo frente al televisor y me empapaba de Coco, Epi, Blas, la Rana Gustavo, la gallina Caponata, Espinete, Don Pimpón, etc, etc, etc. Aún a veces sale mi vena más rebelde y les digo muy sencillamente a los niños: - A ver, esto es cerca, esto es lejos...-

Pero sin duda lo que más he llevado conmigo a lo largo de estos 30 años son los gags de Epi y Blas. Por supuesto jugaba con mi hermana -o sola, porque escucharme, ella, no me escuchaba mucho- y mi tata hacía de Blas y yo de Epi, naturalmente. Yo era la que daba por saquete - siempre ha sido así- y ella era la autista -idem, eadem, idem-. Yo contaba ovejitas porque no podía dormir y era fantasiosa, mientras ella era pragmática, toda una pequeña literata y parada, muy parada. Y así crecí.




Aún tengo un muñeco de Epi que me recuerda quién fui y quién sigo siendo. Aún disfruto imitándoles, aunque mi hermana hace tiempo que no me sigue el juego. ¡Qué recuerdos! ¡Qué vida aquella! Brindo por otros 40 años.


domingo, 25 de octubre de 2009

Hoja caduca, hoja perenne.

Foto: Blanca G. M.

Por si alguien no se ha dado cuenta porque anda despistado o en su tierra no ha empeorado el tiempo, ya es otoño. Las hojas caducas van cayendo y los árboles se ven desnudos y sin protección durante largos meses, perdiendo de paso su sex-appeal -eso me han dicho-. En esta estación, muchas personas pierden esas "hojas" que le cubren , que le protegen del mundo. Pueden perder el humor más socarrón, la positividad, la alegría, la esperanza... El otoño puede afectar en muchos grados y ya sabemos que cada persona es un mundo.

A mí en particular me afecta y mucho. Comienzan los cambios de tiempo, las lluvias, cae la noche antes - a partir de hoy va a ser un horror-, la luz es distinta... Desde que ha empezado el otoño de verdad -para mí empieza en octubre cuando el cierzo aparece- sólo he escrito una vez en el blog y me cuesta hacer cada cosa un potosí. Los dolores se triplican, suelo ponerme enferma -esta vez ha sido el Crohn, mañana maravillosa colonoscopia- y me cuesta levantarme más de lo normal porque no duermo bien. Y eso que este año me siento mucho mejor que antaño. Vivo en pareja y eso me ha hecho más fuerte, lo sé, me voy conociendo. Mientras caen mis hojas caducas, van apareciendo hojas perennes que construimos con amor y esfuerzo. Y cuando una esta mal, la otra le ayuda y viceversa. Y si un día nos encontramos mal las dos, dejamos que pase, sabiendo que mañana será otro día. Es mucho más bonito vivir el otoño acompañada, por eso este año sufro menos. Otro motivo para sentirme feliz.

Así que si sois de los que en esta estación veis todo gris, pensad más allá de vuestra inseguridad y apoyaos en lo que os mantiene a flote en los momentos malos. Pensad en lo bueno que vendrá e id dando pasitos poco a poco, aunque sean cortos. Yo es lo que pienso hacer. Y da igual si vivís solos o con una ristra de gente en casa. La soledad es muy jodida y aparece en los lugares más insospechados. De hecho el sentimiento de soledad y el otoño van de la mano. Yo no me pienso dejar, porque espero cosas grandes de este otoño, del invierno y de la primavera que vendrá. No pienso perder más hojas que las estrictamente necesarias y no voy a perder mi arma secreta, mi sex-appeal. Quien me conozca sabe que estoy buenorra de la muerte. ¡Hala pues!


"Se va la tarde y me deja
la queja
que mañana será vieja
de una balada en otoño".

domingo, 4 de octubre de 2009

Una mirada, un amor.

Dino Valls: "Mañana será nunca"

Estaban sentados, abatidos y tristes en una casa que de repente, por causas ajenas a ellos, se había vuelto sombría, sin vida interior. Ninguno sabía muy bien por qué el otro tenía ganas de llorar o de gritar con fuerza. En ese pequeño apartamento la vida les asfixiaba, así que muy sabiamente uno le dijo al otro:
- Salgamos a que nos dé el aire un poco-.

Se vistieron casi sin ganas, sin mirarse apenas... Y eso que el amor entre ellos era como una roca volcánica: dura, resistente y ardiente al mismo tiempo. Y en cuanto salieron de casa el rictus de sus caras cambió por completo. Se dieron la mano como solían hacer, sonrieron con algo de tristeza y llegaron a un bar cercano pero desconocido.

Enseguida se produjo el chispazo, la vuelta a la vida. Se miraron a los ojos, unos ojos llenos de contenida emoción, brillantes, casi a punto de explotar. Y la conexión volvió a aquellas almas gemelas. Casi sin hablar, mediante miradas, confesaron el amor del uno hacia el otro, la felicidad y el orgullo de quien ama y se siente amado. Hicieron el amor a una distancia prudencial, había casi medio metro entre ellos . Se puede hacer el amor de muchas maneras, incluso sin hablar ni tocarse más que las manos... Hasta se ama viendo cómo come la otra persona, cómo abre de forma sugerente su boca y se entrevé la punta de la lengua en contacto con los alimentos. Se amaron durante un buen rato, sin sentirse observados. Más que nada porque se creó tal burbuja que no tuvieron constancia de existencia alguna. Tras beber algo y comer lo mínimo volvieron a casa.

Aquella casa ya no era la de antes. La luz había vuelto a iluminarla, porque las almas que la habitaban volvían a arder. Y es que una casa sin alma no es nada. Y el alma la ponen aquellos que viven en ella. Una casa es hermosa si los que la habitan se aman y es un horror si en ese lugar hay dolor en vez de amor. Mañana puede ser tarde. Lo ideal es que, las almas que habitan una casa no se vayan a la cama sin sentir el amor que saben que se tienen.
Mañana será nunca.

viernes, 18 de septiembre de 2009

¡Jaaaaa, la paya eeesta!




¡Tá comprobaooo!. Dos semanas con los ninyos eshos y ya soy una más, paaaaya. Esde aora esta soi llo. En casa y tóó. Asina m'equedao. ¡Y anios que me queeedaaan! No sabo escriví y no savo hablá. Asina, oigan.


Jaaa! y esta es la nueva muuuuusica que me guuuushta, güeeeeno, que le gusta a los payos de nosostro los gitaaano.

PD: Los malos payos ponen nuncios antes de las cansiones, mala llerba les coma por dentro.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Bajando por la montaña rusa.

Didier LourenÇo

Cualquiera que me conozca o que sea una persona asidua a este lugar perdido de la mano del mismísimo, sabe que soy carne de psicólogos varios. Lo que quiero decir es que soy una persona bastante complicada, tanto interior como exteriormente (difícil de ver, diría yo) y que por lo menos hay una persona en este mundo que se compró un piso con lo que le pagué para que me arreglara el alma y la cabeza.

La psicóloga me dio unas pautas durante cinco años -¿ya os he dicho que le puse un piso?- y creo que me ayudó en lo fundamental. Sigo viviendo y a ratitos, como todo el mundo, soy feliz. Pero como "buena psicoanalista" creo sinceramente que no me dotó de algunas herramientas fundamentales para que mi ser no cayese una y otra vez en un bucle del que cuesta salir, aunque se sale.

En ocasiones apuro tanto... No me dejo dominar por las múltiples llamadas del estrés del cuerpo y el alma que, llegado el momento, todo estalla y sale mi angustia por todos los poros de mi piel. Y así estamos.

Si me pongo a analizar lo que me estresa de manera objetiva, casi todo tiene solución. Supongo que es un ejercicio que debo hacer, que estoy haciendo y seguiré trabajando en un futuro.

Todo tiene solución menos la muerte. Así que el tema del curro, el piso, la familia política, mi mala salud de hierro, mi inseguridad y mis miedos tienen remedio. Lo que no tiene mucho remedio es ver cómo mi madre poco a poco pierde comba y, aunque sé que es ley de vida, creo que es lo que más me duele. Me angustia pensar en una llamada un día, en un ingreso que se complica poco a poco...

La diferencia entre las otras ocasiones en que veo un precipicio es que ahora me siento acompañada, hay alguien que me cuida sin condiciones y a la que yo cuido cuando los términos se invierten. Me puedo quitar las corazas y contarle mi sufrimiento y ella, que no es ajena al término llamado depresión, me entiende y me ayuda. No huye como hicieron otros, sé que va a estar en las alegrías y en las penas... Y una leve sonrisa casi ilumina mi rostro gracias a ella.

PD: Chaplin siempre lo tuvo claro. Os dejo un guiño a la vida. A ver si aprendo.

viernes, 21 de agosto de 2009

Me faltan horas al día...

 ... para estar contigo, mientras realizamos las tareas rutinarias de la vida.

Me faltan horas al día para encontrar la casa que compartiremos.

Me faltan horas al día para amarte.

Me faltan horas al día para hacer algo especial contigo.

Me faltan horas al día para estar también con mis amigos.

           Me faltan horas al día para pensar en nuestro futuro próximo.

           Me faltan horas al día para dormir contigo.

Me sobran horas al día de calor y agotamiento.

Me sobran horas al día de dolores varios.

Me sobran horas al día ocupándome de gente que no somos nosotras.

Me sobran horas al día de mis pequeños grandes agobios.


Quedan diez días para empezar a trabajar y éste ha sido el verano más difícil y más bonito de mi vida. No hemos tenido vacaciones y eso que llevo dos meses "disfrutando" de ellas. No hemos tenido treguas, pero sí nos han permitido bloquearnos varias veces. Sí, pero no y no pero sí. Todo y nada. Nada y todo. Así es la vida, cariño, pura dualidad.






domingo, 2 de agosto de 2009

Laissez faire...


   Hace ya un tiempo que decidí hacer caso omiso de aquellos que me decían cómo debía ser y cómo tenía que obrar y, desde entonces, estoy más feliz conmigo misma. Aún sigo luchando, que toda una vida dejándome manipular no se borra de la noche a la mañana. Pero, aunque siga doliendo, ahí estoy yo, terca como buena maña.

   Y desde que te conozco, tan parecida a mí como eres en algunos aspectos, soy más objetiva y más fuerte. El problema viene cuando determinada gente juzga sin conocer o recurriendo a una supuesta moralidad que ni siquiera ellos saben cuál es. Te hacen daño y pienso:

   ¿Por qué la gente se ve capacitada para juzgar cuando o bien desconocen o no ven más que la paja en el ojo ajeno? Si me pongo a pensar -y lo he hecho, que conste- más de uno debería callarse e incluso lavarse la boca antes de referirse a nosotras. 

   Cuando uno respeta a los demás, merece ser respetado. Y me refiero a todas las facetas de la vida. Como cuando se acuñó el término capitalista que luego sirvió de referencia a la Revolución Francesa. Dejadnos hacer mientras no hagamos daño a los demás con nuestros actos, dejad pasar a los que nos hemos liberado de un yugo y queremos poder vivir en paz. Vamos, digo yo. 



Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras 
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia. 
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades 
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.


miércoles, 29 de julio de 2009

"Turismo" hospitalario...

Hospital Miguel Servet


   Cada uno se plantea las vacaciones como puede, pero hay veces que los planteamientos pasan a ser quimeras en un horizonte muy lejano.

   Este año parecía que iba a haber un poco de todo. Nuestras posibilidades eran limitadas, pero algo iba a caer. Claro que no contábamos con los hospitales. Yo, que estoy acostumbrada a lidiar por esos campos, me hice una pequeña ilusión... craso error.

   El sábado 18 (día del alzamiento nacional, ejem) dieron el alta a mi madre, así que planeamos unos días tranquilos en la costa dorada. Pero el domingo todo se complicó y el lunes ya estábamos en Mataró porque el hermano de mi pareja estaba muy malito. Como aún no estoy muy integrada en la familia política, un día dormí en Sabadell, otro en Premià, otro en Cambrils... Tras luchar durante tres días como un jabato, F. falleció y  tras un funeral impersonal que no merecía en Mataró, nos volvimos a Cambrils. Este fin de semana mi padre se cayó en Mañolandia y desde entonces está en cama sin poder moverse para nada. Y ayer tuvimos que volver con mi madre y llevarla a urgencias -lugar que conozco como la palma de mi mano-. Y ahí se va a quedar un tiempo, en el hospital de siempre. No tardó ni 10 días en volver, algo que pasa constantemente desde el mes de febrero.

   Y así estamos. Otro verano de disfrute y jolgorio... y ya van unos cuantos. Y si al menos el turismo hospitalario me sacase de Zaragoza (atención: sarcasmo puro y duro), tendría nuevos parajes que descubrir, pero con mi familia no nos da ni para eso.

  Y ahora en serio, llevamos unos días muy duros y tanto el cuerpo como el alma comienzan a resentirse. Sólo pido que no vaya la cosa a más, que nos cuidemos entre todos para que nadie más caiga enfermo... ¡Qué narices, quien diga que la salud no es lo primordial en la vida es que es idiota!

Esta canción va dedicada con todo mi corazón a F.  Seguro que le hubiese encantado.


sábado, 18 de julio de 2009

De amor, comisuras y corazas.


"Era una señora encantadora, de mentalidad romántica y dulce boca burlona. Su mentalidad romántica era como esas cajitas, procedentes del misterioso Oriente, que van unas dentro de las otras y que por muchas que uno descubra siempre hay una más; y su dulce boca burlona guardaba un beso que Wendy nunca pudo conseguir, aunque allí estaba, bien visible en la comisura derecha."


"Peter Pan". James M. Barrie

Siempre me oculté tras una coraza hasta que te conocí. Dependiendo de la situación, de las personas ante las que me hallara, del dolor o la felicidad en la que me sumergía, podía esconderme tras una coraza más fina o varias del material más indestructible. Por supuesto que siempre era yo, pero había parcelas que escondía, muchas veces inconscientemente, para que no me hicieran daño. Algunas corazas las conservaba cual caballero armado, para que nadie pudiera atravesarme con su lanza, pero otras ni siquiera era consciente de que las llevaba puestas.

Hace tiempo tú me diste algo que nunca habías dado. Una parte de ti que jamás nadie logró. Y cada noche lo recordamos y me estremezco.

¿Qué te doy yo? Me ofrezco sin corazas, tal como soy. Y además tú lo sabes. ¿Recuerdas? Cada vez que me quitaba una coraza lo celebrábamos y hace ya tiempo que no hay nada más que celebrar en ese campo. Eres la única persona en la que he podido confiar mis pensamientos, mis sentimientos, mis miedos, mis dudas... No quiere decir que tenga dobleces con la gente, que va a ser que soy bastante transparente, pero contigo he llegado a quitarme armaduras viejas, de esas que están adheridas, incrustadas en el alma. Y es muy bonito y a la vez me libera, me quita una presión que sólo me hacía más daño.

Así que aquí estoy, con mi alma desnuda, consciente de que aunque conservamos una cajita particular -porque somos personas independientes-, tenemos plena confianza la una en la otra. Esa cajita es parte del respeto que nos tenemos, pero la comisura derecha y las corazas son los regalos que nuestro amor nos ha dado. Y es que... es caprichoso el azar.




domingo, 5 de julio de 2009

Renovarse y vivir...



Sí, estoy renovando cosas o más bien acomodando el espacio a las personas que vivimos en él.

Cuando una intenta renovarse de verdad, como en mi caso, comprándose un piso y llega el banco y te da con la puerta en las narices, te quedan dos opciones: o robas para pagar la hipoteca o compras un armario. Y claro, la decisión en mi caso estaba clara. Con mis lesiones ya no puedo correr para que no me alcancen los polis, como hacía en el patio del cole cuando era pequeñaja.

Así que mañana llega el armario, que por supuesto, pago a plazos (es como la hipoteca pero a menos años y sin intereses). Llega la renovación y con ella, los cambios estratégicos. Que si nos quedamos con los armarios que había, que si la mesa va para otro lado, que si me hago una lipo... Vamos., como las marujas, pero dejando claro que no hay ningún marujeo interesante. Zaragoza City en verano es lo que tiene, TODO de calor y NADA de interés.

Y mientras, sin que corra una gota del famoso cierzo maño -en verano, el cierzo es una gran utopía hasta que llega un vendaval-, hay ropa por todas partes, de todos los colores, de todas las estaciones, de más talla y de menos talla, ya sabéis, por si se da la casualidad de que este año sí y nos adelgazamos un poquito. Las fotos y los papeles que no sabes muy bien si has de tirar, te persiguen mezclados con el polvo cual matojos rodantes del desierto -o por lo menos mi imaginación perniciosa es lo que siente que ve- y todo se convierte en una peli de terror, que da más miedo que Jack en "El resplandor" y crees que el único meteorito va a caer encima de tu cama... Entonces aparece la persona que convive contigo, da un par de golpes de martillo y todo el mal sueño pasa. Vuelves a tu realidad, ésa con la que eres feliz y piensas...

Si he de renovarme o vivir, vivo y de paso me renuevo o me remuevo, que para el caso es lo mismo.



Por cierto... ¿Alguien más tiene un ordenador dentro de un armario o es que me he vuelto loca? No hace falta responder si me va a doler.

martes, 30 de junio de 2009

ABIERTO POR VACACIONES...


... aunque sean en Mañagoza.

Al menos es mi propósito. Espero que, al tener más tiempo, tenga también más ganas y de paso le dé a la cabecita en el terreno puramente literario -como si me corriera literatura por las venas-.

Así que voy a hacer lo contrario de lo que algunos de mis queridos "sectarios" han hecho. En vez de cerrar el chiringuito, lo abro oficialmente para el estío -que nunca el hastío- y si alguien se digna a seguir encendiendo el ordenador con este calor infernal, por aquí me hallará.

Os pongo un poquito de musiquita y nos vamos leyendo,¿no?

Esperemos no derretirnos, a no ser que sea por amor.


jueves, 18 de junio de 2009

¿Un cuento más?



En un día del año 1987 nació el niño Cinco Mil Millones. Vino sin etiqueta, así que podía ser negro, blanco, amarillo, etc. Muchos países, en ese día eligieron al azar un niño Cinco Mil Millones para homenajearlo y hasta para filmarlo y grabar su primer llanto.
Sin embargo, el verdadero niño Cinco Mil Millones no fue homenajeado ni filmado ni acaso tuvo energías para su primer llanto. Mucho antes de nacer ya tenía hambre. Un hambre atroz. Un hambre vieja. Cuando por fin movió sus dedos, éstos tocaron tierra seca. Cuarteada y seca. Tierra con grietas y esqueletos de perros o de camellos o de vacas. También con el esqueleto del niño 4.999.999.999.
El verdadero niño Cinco Mil Millones tenía hambre y sed, pero su madre tenía más hambre y más sed y sus pechos oscuros eran como tierra exahusta. Junto a ella, el abuelo del niño tenía hambre y sed más antiguas aún y ya no encontraba en si mismo ganas de pensar o creer.
Una semana después el niño Cinco Mil Millones era un minúsculo esqueleto y en consecuencia disminuyó en algo el horrible riesgo de que el planeta llegara a estar superpoblado.
Mario Benedetti "El Niño Cinco Mil Millones"


Este es uno de los cuentos que leí ayer para despedirme de la clase de Lengua Castellana de Sexto. Más que un cuento, es una historia verídica que rematé comentando que cada tres segundos muere un niño (o algo así). Unos 15.000 niños sólo en África y sólo hablo de los menores de cinco años.


Ya sé que igual no es el tema más cómodo para finalizar el curso, pero los chavales -en general- ahora viven en una burbuja de superprotección que les impide ver la realidad ajena a su pequeñísimo y feliz mundo.


Así que no me arrepiento, para bien y para mal soy así. Estamos llevando a la infancia y a la adolescencia a una ignorancia tal, que si no terminan siendo robots maleducados, ni bien ni mal.


Y como educadora, me niego a ponerles vendas en los ojos. Que espabilen como lo hicimos nosotros. Igual así, incluso llega un día y maduran en esta sociedad consumista, ególatra e inmunda en la que vivimos.


domingo, 7 de junio de 2009

El beso, ese lugar al que siempre quiero llegar.


Hace unos días, una persona me preguntó cuál era el origen del beso, la historia de un acto tan íntimo y bello para muchos, pero vulgar y extravagante para otros. Ese día prometí escribir este post y dedicárselo a aquella persona y a su fascinante curiosidad.

Hace años, diecisiete si no me equivoco, estaba en el Centro Cultural Español de Malabo, en la biblioteca. Sin mucho interés, cayó en mis manos un libro sobre la historia del beso. Lo leí en un momento, ya que aquello más que un libro parecía un fascículo extra de una revista tipo Superpop. Corto sí, pero satisfizo mi curiosidad con creces. Desde entonces, siempre que doy un beso como el que plasmó Robert Doisneau en la fotografía de arriba (una de una serie de setenta), pienso en ello.

Una de las teorías del origen del beso es que la mujer del Cromagnon alimentaba a sus crías masticando la comida hasta hacerla puré, para luego pasarla de su boca a la de su pequeño. La verdad es que esta versión tiene un sentido antropológico bestial. De hecho, en algunas tribus de esas que no salen en la televisión, este acto se sigue dando, sobre todo a la hora de darles hierbas medicinales.

Otra, habla de muchas mujeres que, en la antigua Roma, se quedaban solas en la casa durante buena parte del día y bebían vino en ausencia del marido. Cuando regresaba el cónyuge a la casa, éste solía olisquear la boca de su mujer, tratando de descubrir si había estado bebiendo. Esta teoría es también muy válida, porque aquél que no ha saboreado y olisqueado a la persona que besaba es que no tiene sangre en las venas. Es un hecho inevitable, ya que en el beso se da una conjunción de al menos tres de los sentidos humanos: el tacto, el gusto y el olfato.

Supongo que teorías habrá como colores, para todos los gustos, pero éstas son las que yo conozco desde ese famoso día anodino. Y me parecen dos teorías muy válidas y entrañables a la vez.

Así que besaré siempre, mientras mi mundo afectivo quiera ser besado. Porque el beso para mí es una demostración de afecto, de amor... Y aunque sé que hay tantos significados del beso como culturas y acciones humanas, yo me quedo con este simple y llano propósito.

Y en cuanto pueda, besaré a mi amor y si es necesario le explicaré por qué empleo todos los sentidos que tengo para entregarme en este acto que parece tan banal, aunque para mí sea un hecho único.

A vosotros amigos, un beso afectuoso, casto y puro. De esos maños que a mí me gusta dar.

martes, 2 de junio de 2009

Las teorías de Watling.

Como sigo cual Frida en la foto del post anterior-sin exagerar Corde, que sólo te ha dicho el médico que tienes culo de brasileña ¿?-, me paso el día imaginando todas las cosas que me gustaría hacer y que no puedo por una u otra causa. Y como no tengo imaginación, me han dicho, se me cae el mundo encima para luego removerme entre los escombros y resurgir cual Bud Spencer dando hostias a mansalva.

Así que hoy me he puesto a pensar en una entrevista genial que le hicieron a Leonor Watling en Aragón Tv, en cómo se desnuda emocionalmente en ella, en sus "rarezas" y en su pensamiento sobre la Teoría de las Fobias Compensadas (a partir de minuto 18) que dice: El ser humano cuando ve que todo le va estupendamente siempre busca (y el que busca encuentra) algo que no lo es, para compensar la balanza. Y ya todo deja de ser maravilloso.

Perlas que se dicen en la entrevista:

"Tú eres como eras en el patio del colegio.Todos sentimos que éramos el raro en el patio del colegio".

"Cuando tienes doce años y se muere alguien, te puedes permitir ser raro. Te sientes por un lado muy superior y a la vez me puedo permitir irme de los sitios cuando me apetezca. Es una coartada para dejar de hacer cosas o para hacerlas. Y nadie te puede discutir".


"Cuando estás enamorada se para el zumbido existencialista".

"Todo te va muy bien pero compensas, todo no es maravilloso, pones las cosas en una balanza".

"Mis hermanos tienen derecho a no tener que explicar quiénes son respecto a mí si no quieren".

"Si incluyes en una amistad: -Me muero de envidia, zorra- es que todo va bien".

"¿Que vas al psicólogo? ¿Qué te pasa, no tienes amigos? Un psicólogo no es tu amigo, no va a decirte cosas para agradarte. Es como ordenar un armario".

Así que la veis y si queréis comentáis. Yo, cuando estoy de bajón o de subidón, suelo aplicarme el cuento.



Seguiré teorizando, pensando, equilibrando la balanza de la felicidad y la infelicidad cuando sea necesario y seguiré creyendo que esta chica es muy apañá.

sábado, 23 de mayo de 2009

Frida y La Llorona.




LEYENDA... Una mujer, un hombre, un desamor, un río, un hijo muerto, un suicidio y un lamento que aún hoy se oye...

REALIDAD... Una mujer, un hombre, un accidente, una incapacidad, frustración y creatividad dolorosa a la par que vital.

¿La leyenda? LA LLORONA. ¿La realidad? FRIDA KAHLO. Juzguen ustedes mismos.


Sí, he vuelto. Lloro sin llorar y río sin reír. Estoy felizmente dolorida. Y lo de la felicidad va en serio.

domingo, 3 de mayo de 2009

Contadores de historias...

Como maestra, me encantaría saber contar historias, tener ese don que sé objetivamente que no tengo -de momento-. Ahora que estoy dando historia de España (esta semana he comenzado la edad moderna), sería feliz si mis alumnos disfrutaran con lo que les cuento, ya que la historia son vidas contadas cronológicamente y según el matiz que emplees al contarlas, serán historias apasionantes o serán verdaderos quebraderos de cabeza para unos chavales que no valoran lo suficiente esta asignatura, porque piensan que sólo existe el presente y el ahora más inmediato.

Como persona, sería feliz contando historias a aquellos que quisieran escucharme. No me importa tanto el medio como el hecho de tener una necesidad de transmitir correctamente lo que siento, lo que pienso y lo que me gustaría que experimentaran los demás. Y, claro, si hablo consecuentemente, sé que no soy una virtuosa en el arte de expresarme de la manera más adecuada en el momento más oportuno.

Así que, sabiéndome cuando menos más aprendiz que maestra en estas lides, voy a intentar resumir el placer que me produce una historia bien contada.

Cuando leo la primera frase estoy excitada a la par que expectante. La primera impresión puede condicionarme el resto de la lectura, me ha pasado infinidad de veces.

Si después del primer párrafo estoy enganchada y ya no puedo dejar de leer sonrío para mí, porque soy consciente de que voy a vivir un momento de felicidad, aunque sea el texto más duro que pueda imaginar. Si por el contrario no he conseguido aferrarme a las palabras, leo para saber si la historia mejora en las sucesivas líneas o es que me he encontrado con uno de aquellos que no tienen el don o no lo han adquirido por mucho que lo hayan trabajado.

Si a lo largo de la historia imagino cada situación, cada paisaje, cada cualidad o cada conversación, sé que esa vivencia va a pasar a formar parte de mí. Si la imaginación no fluye, dejo de leer porque entonces sí que ya no tiene remedio.

Y si el final es feliz y me siento así, es que ha sido una historia maravillosa. Y si el final me deja tirada llorando por la pena ajena o me mantiene sin aliento o, incluso, me deja confundida, ese relato ha conseguido lo que perseguía, meterme dentro de él.

Es maravilloso leer y escuchar a los contadores de historias. Será maravilloso si un día logro transmitir tanto en cada texto que escriba o cada lección que explique. Voy a seguir intentándolo, ¿por qué no? Al fin y al cabo el que no lo intenta nunca tiene la posibilidad de conseguirlo...

Os dejo una bonita historia cantada. De Serrat, claro.



PD: Gracias a aquellos que logran emocionarme con sus historias blogueriles o de cualquier otro tipo. Algunos sabéis quiénes sois porque os lo he dicho y lo he demostrado de mil maneras. Gracias por ayudarme a mejorar en tantos y tantos aspectos en los que vosotros sois maestros y yo intento ser una alumna aplicada.

domingo, 19 de abril de 2009

Ombligos y cicatrices...



Cuando miro un ombligo, recuerdo que éste es casi el principio de todo. Es nuestra primera cicatriz, la muesca visible de lo que nos ha mantenido con vida los nueve meses antes del parto. Habrá más cicatrices a lo largo de nuestra vida, físicas y psicológicas, pero ésta es la más hermosa de todas, la más natural.

Cuando miro su ombligo, pienso en sus otras cicatrices, aquellas que han venido dadas por la vida. Y las beso. Beso cada una de estas heridas de guerra que han hecho que sea como es. Puedo empezar por el ombligo -que le dio la vida- y puedo terminar por su vientre -que le quitó una parte de su ser-. Las otras cicatrices, las del alma, intento cuidarlas con delicadeza, para que no se enquisten, a sabiendas de que forman parte de una vida muy trabada y muy luchada.

Y por supuesto, yo también tengo un ombligo y muchas cicatrices, visibles e invisibles. He aprendido a vivir con ellas y aunque me cuesta cicatrizar (tengo queloides, incluso en el alma) cuando lo hago sé que consigo dar un pasito más.

Así que la próxima vez que vea su ombligo, sus cicatrices y su alma, volveré a besarlo todo. Y rozaré su ombligo con el mío, porque somos conscientes de la suerte que hemos tenido al encontrarnos tras toda una vida de desencuentros. Ya tengo ganas.



Me gusta recordar lo que en realidad es el ombligo, lo que significa. Aquél que adora los ombligos y rechaza las cicatrices es un necio que nunca ha amado.

viernes, 17 de abril de 2009

¿BLOGUEADA?.

Lorenzo Mattotti


Siento tanto ahora mismo, vivo tantas cosas, que a la hora de ponerme a escribir me bloqueo. No estoy en blanco como ya me ocurrió una vez, qué va. Lo que me ocurre es que hay cosas que por fin quiero guardar para mí, hasta que todo sea un hecho y me apetezca decirlo. No sé si me comprendéis...

Ando carente de ideas porque mi vida se centra en un par de cosas muy concretas que me tienen absorbida. Y me gusta vivirlas así, al menos de momento. Por supuesto que hay momentos de bajón, soy la "Miss Bajonazos" del siglo XXI, pero no me desmorono. Tengo ganas de respirar, de pensar, de bloquearme si hace falta si es por un buen motivo.

Así que mientras se me pasa el bloqueo blogueril, os dejo una canción (dedicada, ;D) para disfrutar. Sed buenos.

sábado, 11 de abril de 2009

"Eu sei que vou te amar"




A veces los sentimientos son tan contradictorios que confunden, que ahogan, que respiran solos. Estoy rota de dolor al mismo tiempo que vivo una felicidad interna. Como cuando llueve y sale el sol a la vez... sólo que el arcoiris que se forma, en las sensaciones, no sé cómo nombrarlo.

Durante meses y años ves pasar tu vida de puntillas, sin apenas rozarte. Llega un día y algo te sacude y te arrolla. Pasas de ser simple espectadora a protagonista y no te sientes del todo preparada, porque has estado tanto tiempo estancada que se te ha anquilosado el alma. Y entonces amas de una manera tan profunda que sientes vértigo. Lo amas todo cuando unos días atrás ese todo era horror. Sin medida. Y te entregas sin ver el horizonte, toda valiente, porque en realidad es lo que deseas.

En el fondo sabes que los extremos son peligrosos. Pero nunca te has visto en otra igual. ¿Por qué frenar toda esa felicidad? ¿Por miedo? ¿Por qué huir toda la vida del amor?
Hace un tiempo escribí esto:

"Huir quizás no sea la opción más valiente, mas es una necesidad que, en ocasiones, necesita tu cabeza para mantenerte cuerda. Los que se volvieron locos no tuvieron el tiempo necesario para hacer de su huida algo constructivo".

Así que huyo, pero no. Huyo de sentirme insegura y frágil. Lo constructivo es huir de los malos sentimientos alojados en mi cabeza durante años. De los estigmas que nunca pedí y me vinieron impuestos. Es una sensación contradictoria, pero huir me hará sentirme más valiente.

Y pienso amar más la vida y amar a las personas que me quieren de verdad. Como dice la canción: "Eu sei que vou te amar, por toda a minha vida eu vou te amar".

Y si el vértigo me hace desequilibrarme, espero encontrar la fuerza necesaria para volver a estabilizarme. Sin más pretensiones.

miércoles, 8 de abril de 2009

La mirada de la amistad.



Tiene unos ojos preciosos, que te hipnotizan. Son tan intensos y dicen tanto que podrían ahuyentarte si no estás preparada.

Tiene unas manos lindas, aunque demasiado curtidas. Se nota que ha cuidado a los demás y se ha olvidado bastante de su persona. Eso dice mucho, para bien y para mal.

Tiene demasiados complejos y se quiere poco. Quiere quererse más y eso es muy bueno.

Es un lince y lo sabe. Es una persona muy culta, inteligente y consecuente. Y tiene un sentido de la responsabilidad muy grande, excesivo a veces.

Si fuera mujer, sería sin lugar a dudas Sherezade. Si fuera un hombre -y siguiéramos con "Las Mil y una Noches"- estaríamos hablando de Simbad el Marino, por lo que ha viajado (claro, que las aventuras se las perdía).

Es valiente, aunque no se lo crea del todo. Y te empuja con cariño hacia tu propia valentía.

Y sobre todo nos queremos incondicionalmente. La amistad más pura y verdadera. Dar por dar, que es lo más preciado del ser humano.

jueves, 2 de abril de 2009

Montañas de madera.


Matías Marano


De pequeña me entusiasmaban las montañas rusas. Cuando eran las fiestas de "El Pilar"o si íbamos a cualquier parque de atracciones siempre me montaba varias veces, si me dejaban. Bajaba del carro y rápidamente me iba corriendo a la fila para volver a subir. Siempre me daba un poco de vértigo, pero la adrenalina podía con ese miedo.

A medida que fui creciendo me dejaron de gustar. Golpes bruscos que me hacían daño, pensamientos negativos en cuanto al mecanismo de funcionamiento (neurosis lo llamo) y sobre todo unos mareos impresionantes me ayudaron a decidirme. Creo que desde los dieciocho años no he vuelto a subir. Año más, año menos, pero estoy segura.

No hace falta explicar cómo es una montaña rusa. Hay subidas suaves y lentas, bajadas rápidas y bruscas y giros también bruscos. Por lo visto es una atracción muy segura, eso dicen, pero irónicamente utilizamos este término para hablar de nuestros sentimientos de inseguridad.

Y así es como me siento yo ahora mismo. Subida en una extraña montaña rusa que no me avisa de cuándo subo para arriba o cuándo bajo. Hoy por poner un ejemplo, he estado arriba, casi tocando el cielo y luego ha habido una bajada caótica que me ha dejado sin respiración. Sin duda prefiero los pequeños giros horizontales que no esas caídas o subidas verticales. Y es que semejante atracción para la gente como yo puede ser una pesadilla si se emplea en el territorio sentimental.

De pequeña, me subía a las montañas rusas por placer y ahora las sufro. Hace años era casi una adicción cuando estaba en un parque de atracciones. A veces me pregunto si lo que me ocurre ahora también lo es. Sé que no lo disfruto, pero también sé que es inevitable en mi carácter. Y no, no padezco de Trastorno Bipolar (aunque a más de uno le gustaría). No quiero entrar en esos extremos porque se trata de una enfermedad seria. Pero, ¿por qué dejo que me sucedan cosas así? ¿Por qué soy la reina del mambo y a las horas bajo en picado y me siento tan vacía? ¿Por qué parece que tengo que ponerme corazas todo el tiempo para aparentar que todo va bien y si me las quito me siento tan pequeña?

Son cuestiones que algún día, subida a un cacharro de esos o no, habré de responder. Intentaré respondérmelas primero a mí que al fin y al cabo con mi pan me lo como, pero me daré el gusto de responder también a alguna gente que mira por encima del hombro, como si la perfección existiera y se creyeran que ellos tienen siempre las respuestas y los sentimientos correctos. Porque seguro que su montaña rusa es más empinada que la mía.

(Os dejo una canción que expresa cuáles son mis sensaciones ahora mismo. Las primeras montañas rusas eran de madera como el título de la canción y por todo lo que eso significa me he decidido por ella).


(EDITO:  No quiero que se convierta en una costumbre esto de editar una vez escrito el texto, pero esta vez me parece inevitable. Claro que tampoco quería que mi blog llegase a ser el único sitio donde poder escupir todos mis sentimientos, un lugar en el que, de sólo vomitar tanta mierda, cada vez que me leyera me sintiera reiterativa y vacía de palabras. 

Creo que voy por ese camino y no me gusta. El insomnio anoche me jugó malas pasadas, Cerré comentarios cuando no debí hacerlo, así que vuelvo a abrir, consciente de que tampoco hay que llevar este "paraíso perdido" hasta los extremos y menos aún pretender que mis problemas se solucionen de esta forma. Pido perdón si a alguien he molestado. Nos vemos en los bares.)

lunes, 30 de marzo de 2009

La yaya.

18 de Abril 1976: Mi abuela (y madrina) y yo en mi bautizo.

Siempre he recordado a mi abuela (yaya) con un especial cariño. Murió cuando aún no había cumplido los 10 años, pero se ocupó mucho de mí durante mi infancia.

Mi yaya se llamaba María del Carmen (Carmen es mi 2º nombre), pero todos la llamaban Maruja. No preguntéis porqué, no lo sé. Era fuerte, dinámica... divertida cuando tenía que serlo y también tenía su genio. Ya era viuda cuando yo nací, pero siempre estaba haciendo cosas. Era muy artista, pintaba, tocaba el piano y cocinaba de miedo. Sus albóndigas y su sopa de puerros pasarán a la historia.

Mi abuela tenía dos ahijadas que yo sepa: Mi prima Aurora y yo. Las que salimos en la foto.


La suerte que yo tenía es que la yaya vivía en Zaragoza y aunque viajaba mucho, la veía bastante. Vivía a dos minutos de mi casa y me encantaba dormir allí, aunque no lo hacía muy a menudo.

Recuerdo que la yaya me enseñó a nadar y a tirarme de cabeza. Claro que también recuerdo cómo me hacía llorar cuando me quitaba la trenza después de bañarme en la piscina y me peinaba.

Se pilló un gran disgusto un día que nos fuimos a cortar el pelo y yo me desmayé. Sé que lo pasó mal. Y tampoco le hizo gracia que con seis años (por error), me tragara una peseta mientras jugaba con mi prima y mi hermana en su casa. Recuerdo que me intentaba hacer vomitar y no había manera.

Recuerdo todos los días de piscina en el Stadium y siempre que se bañaba yo me bañaba con ella. Me ponía crema y me cuidaba también en la playa.

La yaya fumaba mucho y eso no me gustaba nada. Un día tuvo una trombosis y tras pasarlo muy mal, se recuperó un poco y nos dimos cuenta de que ella por naturaleza debía de haber sido zurda.Y me hizo mucha gracia porque yo soy la única zurda de mi casa.

Un día de verano, el 2 de agosto de 1985 (el Santo de mi madre), la yaya estaba en la terraza de casa con nosotros. Después de la trombosis se quedaba en mi casa y dormía en mi habitación. Recuerdo que me mandó a por tabaco abajo. Yo le dije que no debía de fumar, que los médicos se lo habían prohibido y me enfadé con ella. La verdad es que no recuerdo si le llegué a comprar el tabaco o no. Creo que sí. Estando en la terraza, dijo que se iba un momento al cuarto. Cayó en mi habitación de golpe y el grito de mi hermano fue desgarrador. La llevaron al hospital, pero al rato murió.

Recuerdo que no podía dejar de pensar que se había muerto mientras yo estaba enfadada con ella. No sé si le demostré cuánto la quería, no lo recuerdo. Aún hoy, no puedo evitar pensar que nos "despedimos" enfadadas y me mata la rabia. Porque la quería muchísimo.

Esa noche la pasamos con nuestros abuelos paternos en su casa. No nos dejaban llorar a mi hermana y a mí (los demás no sé dónde estaban) porque hacíamos mucho ruido. Recuerdo que en la tele salía José Luis Moreno en el programa "Entre amigos". Desde entonces odié a aquél tipo y a mis abuelos paternos. Y no pude dormir.

Al día siguiente no me dejaron ir al entierro. Era demasiado pequeña, decían. Vi su esquela en el periódico. Pero a la yaya no la vi nunca más.

Y siempre me acuerdo de ella, aunque no lo diga en alto. Siempre la recordaré en bañador, a veces con su gorro, enseñándome a nadar. Sé que me quiso un montón, más que mucha gente en mi vida. Y yo la quise a ella. Me habría gustado haberla tenido un poco más de tiempo. Pero no pudo ser y tengo sus recuerdos. Es lo que me queda.

PD: Por cierto nació un 31 de marzo de 1910. Mañana haría 99 años. Lindo número, pero utópico.

(EDITO)... Hoy, día de su aniversario he descubierto que mi yaya era aún más especial de lo que yo pensaba. No sabía que se enfrentó a sus padres para poder casarse con mi abuelo y que durante años, no fue bien vista por gran parte de la familia. Mi abuelo era de familia humilde y en una casa tan elitista como la de ella debió de ser complicado. Así que dijo: -Ahí os quedáis-
Y tampoco sabía que mi abuela trabajó para traer más habichuelas a la mesa. Fue costurera.
Y aunque lo pensara, porque lo sentía así, no sabía que ella decía que le hubiera gustado nacer en otra época, más adelantada, con más libertades para las mujeres. Y es que hoy he descubierto más cosas de mi abuela. Y nunca deja de sorprenderme. He hablado con una de sus hijas y con una sobrina esta tarde. Y las dos me han emocionado por ese amor incondicional hacia ella. Si antes me sentía orgullosa, ahora no quepo dentro de mi orgullo. Soy nieta de mi abuela.

viernes, 27 de marzo de 2009

Daga de amor.



Costilla dañada, yugo impasible
¿por qué no desvelas tu secreto?
¿Por qué regresas invencible?,
prenda desnuda, árbol muerto.

Ardor que muere matando,
enjambre de cucarachas
¿De verdad te merezco?
¿en verdad te quiero?

Escuché tantas mentiras,
me acabaste venciendo.
Huyo ahora herida,
huyo aún durmiendo.

A quien hierro mata a hierro muere,
si eso fuera verdad...
Cometería torpeza insignie
y mataría sin dudar.

Y si las manchas de sangre
no me dejaran dormitar,
encontraría algo
para morir en paz.

Si he de vivir vencida
o si he de morir de amor,
prefiero morir siendo amada
a vivir cautiva por vos.



A aquellos que están, a los que se fueron, a los que vendrán. A todos y a nadie. Por mi libertad.

martes, 24 de marzo de 2009

Ibra, África y Salif. Ser albino...

Este mini-mini relato se puede leer de muchas maneras. Si queréis sentir lo que es vivir en una aldea africana siendo diferente, podéis escuchar a uno de los pocos albinos que han triunfado en un continente donde la mayoría de países rechazan a la gente que sufre esta diferencia genética. Puede ser una bonita banda sonora para la historia de Ibra.



"Ibra era un niño como cualquier otro. Incluso se sentía afortunado porque tenía una familia y se querían. Tenía unos padres comprensivos y unos hermanos divertidos, con los que podía jugar todos los días. Aunque a Ibra le extrañaba una cosa: nadie del pueblo quería jugar con él y no lo entendía. Ibra tenía seis años y vivía en una aldea de un país subsahariano... y era albino.

Sus padres, a su manera ya le habían dicho que era un niño "especial". Su piel era extremadamente blanca (casi rosa), no veía bien y debía protegerse de la luz solar, tan abundante por aquella zona. Él aceptaba todo eso como algo casi normal, pero no comprendía porqué le señalaban por la calle, le gritaban y le insultaban.

Entre la familia se comentaba que Ibra era una carga económica para sus padres. Debían comprarle más ropa que a sus hemanos, un buen calzado, unas cremas protectoras solares y unas gafas de sol graduadas. Algunas veces sus hermanos se quejaban de que era el niño consentido de la familia y ésto sí que le pesaba a Ibra como una losa.

Ibra tenía suerte. A pesar de todo esto su familia le quería y le progía ante los problemas que iban surgiendo. Aún no entendía que pasaría toda su vida vigilando, que no pdría hacer algunas cosas por miedo a las represalias que su propio pueblo pudiera tomar. Ibra no era un maldito, aunque la gente se empeñara en lo contrario".

Aquí os dejo un reportaje de la radio titulado: "Ser albino en África". Es un punto muy interesante a considerar para aquellos que no saben de qué intento hablar.

jueves, 19 de marzo de 2009

El "viaje" de Laila.

Para Laila hoy era un día triste y por eso le dolían las entrañas. Sólo oía a sus amigos decir una y otra vez: -¡Felicidades papá!-, o -Eres el mejor padre del mundo-, o -Todo se lo debo a mi padre que me ha apoyado desde que empecé-.

Hoy, como muchos otros días en su vida, se sentía pequeñita y sola ante tanto amor paternal. Intentaba encontrar soluciones entre los cacharros de la casa, entre los papeles, entre aquello que le recorría la boca del estómago y su cabeza. Mas no encontraba nada. Ni la música esta vez le hacía sentir lo mismo que en otras ocasiones. Estaba hundida.

A cierta hora de la tarde, Laila, medio dormida, se levantó del sofá. Le dolía la cabeza de tanto torturarse y ella sabía que no debía continuar por ese camino. Así que escapó de la habitación y salió corriendo a la calle.

En los parques muchos padres jugaban con sus hijos, mientras Laila les miraba. Laila siempre quiso ser madre. Y se quedó ahí parada, imaginando.

Imaginó un lugar bucólico, una verde pradera con un río y una casa al fondo. Como en los cuentos, paseaba por ahí con su chico, con sus hijos revoloteando alrededor y un gran perro jugando con un hueso. Se apostaban a la orilla del río y sacaban de una cesta la merienda. Todo eran risas, besos, abrazos y bromas que no tenían porqué faltar. Y cuando tuvieron sed, bebieron de esas aguas cristalinas y cuando tuvieron sueño se quedaron dormidos, siendo acariciados por una brisa alentadora.

Laila despertó. Había sido otro de esos ejercicios con música de relajación que tanto le gustaba hacer para otros niños que no eran los suyos. Una leve sonrisa iluminó su cara un breve instante.

Así que si hoy tenéis un mal día poneos música relajante y dejaos llevar. Que vuele la imaginación, que en estos putos días de realidad es lo único que nos queda.

martes, 17 de marzo de 2009

Una canción, un susurro... dolor y fuerza.

Hace un par de entradas,en "Blogoterapia" dije estas palabras que sabiamente Norma después recordó:
..."Es un desnudo integral, sin concesiones o mejor dicho, con las concesiones que tú después quieras manejar".

Así que hoy, a sabiendas de lo peligroso que pueda parecer para mi reputación (o mi mala reputación), os voy a pedir que escuchéis algo.

Intentad dejad los prejuicios a un lado, sobre todo aquellos de la secta que os dedicáis a la música de manera profesional. Liberad vuestra mente y escuchad con los ojos cerrados (como dice Cecil). Analizar el piano, la voz,la letra, la intención, la fuerza,el susurro... y si podéis hacedlo de manera constructiva. Pensad que somos muchos los que no tenemos ni idea de música, aunque la música sea sobre todo sentimiento. Allá va:



No he querido poner imágenes porque no me gusta asociar la música a una imagen, aunque en Virginia Maestro sea inevitable. He escuchado varias veces el disco de Labuat. Tiene canciones buenas, otras decentes y alguna muy mala, para qué engañarnos. Pero este "Soy tu agua" a piano me parece espléndido, delicado. Algo que en la industria actual es difícil de ver.

Las canciones se unen inevitablemente a situaciones que suceden en mi vida cotidiana. Cada canción evoca en mí un momento vivido. Anoche, la primera vez que la escuché, me encontraba baja moralmente, pero a la vez estaba rodeada de gente a la que le tengo cariño. Me inspira dolor, me inspira ternura y sin querer admitirlo me inspira también fuerza. Ya sabéis, soy contradictoria.

Así que me desnudo otra vez ante vosotros (esto ya raya lo porno) y pongo las cartas sobre la mesa. Salgo del armario y no me importa decir que me gusta cómo canta esta chica. Tiene mucho que mejorar, es obvio, pero su intención es impecable. Lástima que la gente no lo quiera ver. Vale, me pongo la ropa de nuevo. Vestida estoy mucho más guapa y más protegida.