-Ayer, estaba soñando y me desperté con una gran duda. Es una duda un poco peliculera, pero duda al fin y al cabo. ¿Qué pasaría si en un momento dado de mi vida tuviera que hacer una elección trascendental del tipo: Para hacer algo realmente bueno (salvar una vida o similar) he de morir y si quiero seguir viviendo debo vivir el resto de mi vida sola, sin nadie que me apoye, porque habré cometido un error imperdonable? El caso es que a mí morir tampoco me importa mucho mientras no haya dolor por medio, pensé. Pero no sé, supongo que sería estar en la situación.
-En la tele sólo se habla de la crisis económica. ¿Será todo tan malo como lo pintan? La verdad es que a pesar de tener trabajo fijo, termino en números rojos todos los meses. Será cuestión de replantearse de nuevo el sistema de valores y de gastos, así que me pondré a ello.
-Llevo ya un tiempo dándome cuenta de que no soy una buena maestra. Sé que me falta experiencia, pero es que veo a mis compañeros cómo hacen funcionar una clase y lo que son capaces de hacer y pienso que no estoy hecha para esto. Mi compañera dice que ellos llevan dando clase toda la vida y nosotras acabamos de empezar, pero si me fijo en mis compañeros de educación física (los dos más jóvenes que yo) llego a la misma conclusión. Hago lo que puedo, pero creo que no es suficiente. Así que debería ponerme las pilas y utilizar recursos que nunca he empleado por miedo a que no salgan como espero. ¿Si no lo intento ahora cuándo seré capaz de hacerlo?
-Me parece un horror lo que han hecho con esta canción que tanto me gustaba en mi primera adolescencia. Promise me de Beverly Craven en la versión española de Rosa López, Júrame. ¿Por qué se tiende a estropear canciones que estaban bien (a mi parecer) para hacer verdaderas chapuzas? Todo el año de Guinea escuchando la canción y ahora quieren destrozarme los recuerdos y mis oídos. No es normal, vaya.
-He de reconocer que ando algo sorprendida por la decisión de mi madre. Desde que salió del hospital, hace una semana, no ha fumado. Parece que le vio las orejas al lobo y quiere intentarlo, cosa que me alegra un montón. Sólo me gustaría que se las hubiese visto hace un par de años y tendría mejor pronóstico del que tiene ahora. Pero estoy muy contenta y espero que no sea demasiado tarde.
-Mi último pensamiento y no por ello el menos importante, sino todo lo contrario, es para Carlos el marido de Bea. Queda menos para presentar las firmas al ministro Pérez Rubalcaba y me gustaría que la gente siguiera apoyándole. Por eso y sin ánimo de ser cansina -si lo soy en este tema no me importa- os dejo de nuevo la dirección para poder firmar on line: http://maxpordo.blogspot.com Porque aunque Bea merecía llevar puesto un casco y no le dejaron, sus compañeros tienen derecho a llevarlo.
LOS CHARCOS DE BELGRADO
Hace 6 años