Me gustaría poder contaos mi viaje por Madrid con pelos y señales, con la habiliadad de Davidik, el ritmo de Sue y la precisión de Norma, que en dos palabras dice todo. Pero hoy estoy empanada, con un incipiente virus atacando a mi cuerpecillo ya maltrecho y casi sin ganas de contar nada.
Ha sido un viaje raro, divertido en ocasiones, extraño en otras... No he podido ir ni al teatro, ni a un concierto, ni siquiera al cine. Eso sí, he podido ver a los amigos y a parte de la familia, que es lo que importaba. Y he concluído que una visita al año es demasiado poco para mí, así que le pondré remedio.
Como no tenía tiempo, he tenido que ver a varios grupos en un mismo día y todos mezclados, lo cual en ocasiones me estresaba, en otras me sentía perdida, aunque a su vez fue divertido. Supongo que los que estuvistéis allí me entendéis. En menos de cinco horas me reuní con dos amigos blogueros, con una amiga y su novio en un bar; me reencontré con otra amiga de cuando trabajaba en los madriles y su amigo y cenamos todos juntos; vino mi prima, y nos fuimos a un bar llamado Blue Note (jajaja); conocí a otra amiga bloguera (Sue) y a una amiga suya... Todo bien hasta que robaron a Ani y se tuvo que ir. Después aún cayó otro bar entre ochentero y noventero -¿se dice asín?- y a casita... a dormir con mi prima que no duró ni un asalto, mientras yo le hablaba de la noche en cuestión. Una noche difícil de explicar, pero bonita.
El viaje tuvo su lado bueno y su lado un poco más tristón. El domingo de entierro en lugar de ir al rastro, Latina y cine. Nadie elige cuando morirse, pensé. Y poco más, la verdad. Bueno sí. He visto a mi sobrino Carlitos, que es un amor y he vivido con él la ilusión previa a la visita de los Reyes. ¡Qué inocencia! El muy bendito aún no sabe lo que se está viviendo en Gaza y en un montón de sitios donde morir es el plan de algunos niños para esta noche. En estos momentos, mientras escribo, los "Reyes" dejan sus regalos a unos, mientras otros mueren por culpa de otros "Reyes". Son los reyes del poder, del contrabando, de la casa (uno no está seguro ya ni en su casa)... Ya sé que no tiene que ver con el viaje, pero es la una de la mañana, se me ha pirado la pinza -igual no, advierto- y el mundo sigue siendo una gran círculo, viciado por grandes cabrones.
LOS CHARCOS DE BELGRADO
Hace 8 años







